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Title: Duro de llevar
Description: Wincest


Maika-Metallium - October 7, 2008 10:38 PM (GMT)
Aquí os dejo el incio de otro fic que está en proceso, rondando por mi cabecita. El capi dos está medio terminado, por lo que lo colgaré en los próximos días... o la semana que viene.
Espero que os guste y lo disfruteís tanto como yo lo estoy haciendo mientras lo escribo.

Besotes.
_________________________________________________


Y aunque vaguen tus zapatos y tú dentro de ellos
tú eres todo lo que tienes tú
quita el barro que cubre y que tapa el sendero
y verás una autopista al sur.


Duro de llevar; Revolver.


Título: Duro de llevar.
Autora: Maika-Metallium.
Calificación: Va a haber sexo... más adelante, mentes pervs, pero lo habrá, así que 17.
Resumen: Sam tiene una visión e interá por todos lo medios que no se cumpla, aunque haya que echar sal en las viejas heridas. Aunque la sal haya de ser echada en otros.
Tema: Wincest.
Estado: En proceso.

_______________________________________________

CAPITULO PRIMERO


Que la casa estuviera a oscuras era lo que más intranquilidad le daba a la chica. Era un viejo caserón con el suelo podrido y las paredes abombadas. Parecía como si en cualquier momento pudiera venirse abajo, por lo que la chica andaba con paso precavido y lento.

En varias ocasiones sintió movimiento a su espalda, haciendo que su aparente nerviosismo fuera en aumento y, en consecuencia, en cualquier momento cometiera un fallo y…
El golpe seco la hizo polvo la espalda. No fue una caída desde gran altura, pero sí lo suficiente como para aturdirla.

- Vaya, vaya. – Comentó una voz masculina desde lo alto, con tono de falsa casualidad.- ¿Qué tenemos aquí?

- Una chica en un boquete. –Respondió ella con un gruñido.- Demonio, ¿verdad?

El hombre chasqueó la lengua en señal de desaprobación por romperle la sorpresa. Se recuperó rápidamente.

- Los conoces, ¿no?

- ¿A quién? –preguntó la chica al tiempo que intentaba ponerse en pie, emitiendo sonidos molestos.

- Winchester.

- ¿Qué?

- Sí los conoces.

- Sí, es una clase de escopeta.

Desde abajo, la chica observó, con cierta satisfacción, como las manos del demonio se crispaban. Se alegró de estar dentro del boquete y no ahí arriba.

- No juegues conmigo, niña. –Le advirtió.

Iba a contestarle algo mordaz, pero optó por morderse la lengua y dejarle que siguiera hablando.

- Conoces a Dean y Sam Winchester, ¿verdad?

- Sí –respondió al fin.

El demonio sonrió. Había encontrado la piñata e iba a sacarla hasta el último caramelo.

- Cuéntame.

- ¿El qué?

- Qué se traen esos dos entre manos.

La chica frunció el ceño, confundida. ¿A qué se refería con eso de “entre manos”? Que ella supiese, ninguno de los dos tenía planeado nada. Observó al demonio. Optó por hacerse la interesante.

- ¿Qué quieres saber?

- Todo. –Respondió el otro.- Cuéntame todo lo que sepas de los Winchester.

Ella giró los ojos exasperada. No, si tendría que darle la razón. Suspiró pesadamente antes de echar un vistazo al reloj. Las doce y media, aún tenía un rato.

- Está bien –dijo- ¿por dónde empiezo?

- Por el principio estaría bien –respondió el demonio con tono marisavidillo.

- De acuerdo. Pues empecemos…


Era la típica imagen de la típica habitación. En el centro una cama de noventa, con sábanas de color violeta, a un lado, la ventana, con un apoyadero recubierto por cojines, y al lado un escritorio con una tele pequeña, de esas que llevan incorporado el DVD. Al otro lado de la cama había un armario empotrado, con puertas correderas de madera. A los pies de la cama se encontraba un baúl de madera adornados con flores, con la tapa medioabierta, dejando ver la pierna de una muñeca y la cabeza rubia de una barbie.
En la cama y arropada por las mantas estaba una cabecita de pelo largo.
La habitación estaba en silencio y se suponía que ella debía dormir, pero la niña miraba las líneas de luz que, desde la calle, se colaban por las rendijas de la ventana…

- No puedes dormir, ¿verdad, caramelito?

- No –susurró la niña.

- Pero aún queda mucho para que amanezca. –El tono de la voz era totalmente edulcorante y suave.

- Lo sé, pero no puedo.

- Oh, vaya. –Se lamenta la voz.- ¿Y qué vas a hacer?

- Esperaré un poco más y si no puedo dormir bajaré a la cocina a por algo de comer.

- Es una gran idea, caramelito. Un aperitivo atrae el sueño. –Después se formó ese silencio en el que la gente piensa sí hablar o no. – Oye, cariño, ¿por qué no hacemos algo divertido antes?

- ¿Cómo que?

- Como jugar a algo. O contar historias –la voz sonó entusiasmada, contagiando a la niña- ¡sé miles de historias, caramelito, y estoy segura de que te van a encantar!

- La verdad es que sí que me gustan. –Respondió la niña medio convencida.

- ¿Entonces?

- Voy –dijo con tono firme.

- ¡Es una estupendísima idea!

La niña retiró las sábanas y bajó de la cama con cuidado, tal vez con temor a que sus padres la escucharan trastear y se diesen cuenta de que no debería estar donde la correspondía. Después se agachó y entró bajo la cama. Al principio estaba todo oscuro y no se veía nada. Cuando sus ojos comenzaron a adaptarse a la falta de luz, las sombras empezaron a difuminarse, hasta dejar ver una imagen con forma femenina. La niña observó como esta la sonreía.
La sonrisa estaba compuesta por una hilera de afilados dientes amarillentos…

Sam Winchester se levantó gritando y sudando.
Le llevó unos minutos el lograr tranquilizarse. Estaba muy alterado ya que hacía mucho tiempo que no tenía un sueño tan vivido como aquel. Le daba la impresión de que en algún momento él era la niña. Pudo ver al monstruo, como abría sus fauces y la devorada. Sintió un escalofrío al recordar los largos y afilados dientes de la criatura.
Necesitaba saber que era lo que había visto, así que, sin esperar un segundo se levantó de la cama y se dirigió al estudio, donde un ordenador le esperaba presidiendo el escritorio de cristal. No le llevó demasiado tiempo el encontrar a un ser que se asemejaba a las características que ha visto en el sueño. Era un simple monstruo de debajo de la cama. Un coco o Come Sueños, como se conocía popularmente. Sam chasqueó la lengua al pensar que este último nombre no era el que mejor definía a la criatura.
Busco durante horas en la colección de libros y manuales de ocultismo que, junto a los de derecho y obras clásicas, poblaban su saturada librería. Ninguno de ellos hacía mención al Come Sueños.
Mientras pensaba que debía hacer, Sam optó por prepararse un café y algo de desayunar.

Tenía dos problemas básicos, pensaba a la vez que se untaba una tostada, aún caliente, con mantequilla, el primero era saber dónde estaba la niña y el segundo, qué hacer para acabar con el Come Sueños.
Cuando acabó su desayuno llamó al bufete para decir que no iría a trabajar. Mona, su secretaria, lanzó un largo suspiro apropósito, para que Sam viera que no estaba conforme. Sabía que quedaba poco para acabar con el caso del divorcio de los Pride, pero sus sueños eran lo primero.
Claro, que eso no se lo podía decir a Mona.

- Mira, Mona, aún me quedan unos días de vacaciones y quiero cogerlos ya.- La chica protestó por la otra línea, pero Sam no la dejó hablar.- Mark también lleva el caso de los Pride y puede quedarse el solo al cargo.

Murmullos al otro lado de la línea hicieron que se sintiera más frustrado, sí aún era posible.

- Sí, Mona, sí, yo Samuel Winchester pongo la mano en el fuego de que Mark Bindforth hará todo, absolutamente todo bien. –Más murmullos al otro lado.- Y sí vuelve a pedirte salir le patearé el culo, ¿contenta?

La respuesta afirmativa al otro lado del teléfono no se hizo esperar. Sam colgó y se replanteó eso de seguir pagando a una secretaria que hacía las veces de mamá y hermana menor. Suspiró derrotado sabiendo que sí, por supuesto que lo merecía.

Dicen algunos que cuando logras deshacerte de un problema, los demás se van solucionando solos. En muchas ocasiones no es cierto, pero hay veces en las que los planetas se alinean, los pájaros vuelen en forma de V y las cosas deciden salir bien. Sólo por esta vez, que conste. Había una fotografía, en blanco y negro, que pertenecía a un pequeño reportaje realizado en un pueblo. Endsville, se llamaba. Sam giró los ojos ante este dato. Las cosas malas sólo pueden pasar en lugares con nombres penosos, pensó. En ella, aparecía un pequeño parque infantil con columpios y sentada en uno de ellos estaba la niña, balanceándose alegremente sin prestar atención a la cámara.

Sam levantó la vista del periódico antes de perder la vista en la ventana. Luego, todo vino como en los viejos tiempos: se levantó de la silla, hizo la maleta y se montó en su coche, poniendo rumbo a Endsville.
Sin embargo, antes de partir, Sam tenía que hacer una visita a un viejo amigo. Tampoco es que le causara mucho desbarajuste en su cacería, ya que le pillaba justo de camino.

Tardo apenas una hora en llegar cuando viejo el desguace y la casa donde vivía Bobby. Aparcó en la entrada, y para cuando quiso apagar el motor, el viejo cazador le estaba esperando apoyado en el marco de la puerta. Sam bajó del coche y correspondió a la cálida sonrisa del hombre con otra de similares características.

- Hola, Bobby.

- Hola, Sam. –Ambos hombres se saludaron envolviéndose en un cálido abrazo. Cuando se separaron y entraron en la casa, la pregunta del cazador no se hizo esperar.- ¿Qué te trae por aquí, chico?

- He tenido una visión.- Respondió Sam, siguiendo al hombre a la cocina, donde le ofreció una cerveza.- Una criatura atacaba a una cría. Era horrible.

Bobby asintió a las palabras del psíquico, y se limitó a seguir escuchando mientras bebía de su cerveza.

- Nunca había visto un ser igual. Es un Come Sueños. Atraía a la niña para que se metiera bajo su cama y allí… Dios, Bobby, nunca he visto tanta sangre junta.

- ¿Un Come Sueños, dices? –El Winchester asintió y Bobby frunció el ceño.- Hace siglos que no se oye hablar de ellos. Es raro que aparezcan ahora.

- Tal vez llevan más tiempo activos, pero a lo mejor nadie les ha prestado atención.

- Es posible. –Concedió Bobby.- Sin embargo, voy a echar un vistazo a mis libros, a ver lo que tengo. Mientras, intenta localizar a esa niña y no la pierdas de vista.

Sam asintió, dio un último trago a su cerveza y se dispuso a irse, sin embargo, Bobby le paró en el último momento.

- Oye, Sam, ¿cuál es el pueblo al que vas?

- A Endsville.-respondió, para después añadir sonriente-, nunca he oído un nombre tan horrible como ese.

Mientras el coche de Sam se alejaba por el camino, Bobby no le perdió de vista. Tras unos minutos pensando que sería lo correcto hacer, giró sobre sus talones y entró en la casa. Tomó el teléfono y marcó. Al tercer tono se lo cogieron.

- Hola, Ellen. –Saludo al otro lado.- No, no es nada importante, tan sólo Sam ha estado aquí. Iba a Endsville. –Bobby escuchó lo que le decían al otro lado de la línea.- No le he dicho nada. Pero tampoco creo que eso sea lo correcto. Tal vez ni se encuentren… Sí, no es un pueblo grande, pero no creo que esté bien. –Volvió a escuchar lo que le decían.- Está bien, yo me hago cargo. Adiós, Ellen.

Sin decir una palabra más, el viejo cazador colgó el teléfono. Se dejó caer sobre su silla y se quedo mirando con expresión cansada por la ventana. Siete años. Siete jodidos años y ahora volvía a aparecer…

- Esto no va a ser bueno. –Murmuró el cazador, antes de coger el mando y poner la televisión.

myri - October 7, 2008 11:57 PM (GMT)
Bueno, de Dean no te voy a decir nada... y de los 7 años tampoco... :chair:

Con lo de la niña me has dejao tiesa, porque yo creía que estaba con su padre o su madre y... :hide: Menos mal que mi cama tiene canapé y no puede haber nada debajo, que si no... :burla:

Y cuando he leído lo de la estantería de Sam repleta de libros ya me he mosqueado, porque este tío no se puede permitir ni siquiera tener una biblioteca. Ay, maldita Maika, ¿qué has hecho? Eres peor que la niña demoníaca :llorar:

Besitos (sin rencores, ¿eh?)

:hug: :hug:

eruelas88 - October 8, 2008 01:02 AM (GMT)
mmm... interesante, muy interesante :think:
¿que paso hace 7 años? y dean, esta en Endsville? porque sam esta solito? :uf:

el caso parece muy interesante, ese come sueños da asta miedo...
ya me suponia yo que no era su mamá, tenia que ser alguien malvado, ¿porque los malos siempre quieren a los niños?
quiero saber que sigue, quiero que salga dean :vueltasss:

mistica - October 8, 2008 03:37 AM (GMT)
7 años después... :think:
Dean no esta por ninguna parte :think: (esto me preocuparía pero debe aparecer puesto que es wincest) :rolleyes:
Me encanto lo de la niña
Te sigo a ver que te traes :D

Soledad_M - October 8, 2008 06:56 AM (GMT)
:o Con lo de la niña me quede bastante asustada!!!!

Me encanta ver como todo esta cambiado u_u juaz si me gusta ver las cosas cambiadas y en este caso Sam esta trabajando de Abogado y separado de su hermano :think:

Algo que plantea muchas teorias y mas sobre lo último, la conversacion de Ellen y Bobby.

Ahora muero por saber, que ocurrio entre ellos??? :(

Se salvara la niña??? :(

Y lo del demonio y la chica, tambien me llama muchisimo la atencion..... :vueltasss: :vueltasss:

Espero mas pronto!

Nito - October 8, 2008 04:10 PM (GMT)
Wiiiiii!! Nueva historia y que bien pinta.
Donde está mi Dean y que pasó hace 7 años?? Muajajaj esto tiene pinta de ser MUY interesante :D

azaroa22 - October 8, 2008 04:40 PM (GMT)
No se si te has dado cuenta pero te has olvidado de poner a Dean

QUOTE
Esto no va a ser bueno. –Murmuró el cazador, antes de coger el mando y poner la televisión.
Pues yo creo que si va a ser bueno, este fic pinta bien

“Come sueños” … ese nombre suena muy bien para el bicho que me he imaginado, es que la parte de debajo de las camas no es segura, ya lo digo yo

besukos


Lucero - October 9, 2008 11:10 PM (GMT)

:egipto: yeee! Nuevo fic! Wincest! Drama entre este par! yeeeeeeeeeeee! :D

escribe ya! :D


Maika-Metallium - October 10, 2008 07:51 PM (GMT)
¡Aloha, nenas! Aquí os traigo el segundo capi. Pero, primero lo primero (y segundo lo segundo).
Contestando coments:

Myri: (Espero que al monigote que está pegando el otro con la silla no sea yo... pero no tengo mucha esperanza). Pues después de escribirlo me fui a dormir y yo tengo hueco bajo la cama... miré mil y una vez antes de acostarme.

QUOTE
Ay, maldita Maika, ¿qué has hecho? Eres peor que la niña demoníaca

Jó, que cosas más bonitas me dices, Myri :hug: .

eruelas88:

QUOTE
quiero saber que sigue, quiero que salga dean

Tonces este capi te gustará, me temo :shifty: .

Mistica:

QUOTE
Dean no esta por ninguna parte  (esto me preocuparía pero debe aparecer puesto que es wincest) 

Estúpidasreglasdeponerdequévaelestúpidofic... Mi**** :enf: ¡Quita toda la emoción!

QUOTE
Te sigo a ver que te traes

Nada bueno, ju, ju, ju, ju.

Soledad_M:

QUOTE
si me gusta ver las cosas cambiadas y en este caso Sam esta trabajando de Abogado y separado de su hermano

Sam no podía estar siempre bajo las faldas de Dean... hummm Dean con falda... :mf_dribble:

Nito:

QUOTE
Donde está mi Dean

¿¡Cómo que tú Dean!? ¡¡Que compartir es vivir!!

Azaroa22:

QUOTE
No se si te has dado cuenta pero te has olvidado de poner a Dean

Ups, qué fallo... espera que miro a ver si... pos va a ser que no, que está guardadito. Pero, calma y paciencia, que ya saldrá. (Bueno... a lo mejor te llevas una sorpresa)

Lucero:

QUOTE
yeee! Nuevo fic! Wincest! Drama entre este par! yeeeeeeeeeeee!
escribe ya!

¡¡Draaamaaa!! ¡¡Ya escribo señoraaaa, sus órdenes!!
_________________________________________________________

CAPÍTULO SEGUNDO.

Endsville es un hermoso pueblo de tamaño medio que parecía sacado de cualquier típica serie de televisión. La gente andaba por la calle tranquila y sonriente, las calles estaban limpias y todo era… simplemente perfecto.

Sam no tuvo problemas para alquilar un cuarto en un motel, un poco apartado del pueblo. Sin embargo, el hechizo del lugar se extendía, como puedo comprobar con la amable y servicial sonrisa de la recepcionísta, lo que le hace pensar que en realidad se encuentra dentro de un starsbucks. Tomó la llave de su habitación, subió a dejar las cosas y regresó al coche con el firme propósito de recorrer todos los parques hasta dar con el de la foto. Su plan se basaba en buscar el parque y quedarse allí esperando a que la niña apareciese. Sabía que podría ser imposible, pero tal vez, el buen tiempo que daban los primeros días de otoño y el día soleado podrán jugar a su favor.

No fue complicado hallar el parque, ya que Endsville tan sólo tenía dos. Sam tuvo suerte y el primero que visitó fue el que él buscaba. Desde el coche y con un libro en la mano, Sam esperó a que el parque se fuese llenando de niños. Estuvo así por un rato hasta que su móvil comenzó a sonar. La llamada entrante pertenecía a un número usado por el bufete.

- Sam, soy Mark. –Anunció la voz de un hombre joven desde el otro lado.- Era sólo para contarte cómo ha ido la reunión con los Pride.

- ¿Han dado muchos problemas? –Preguntó Sam, a sabiendas de cual sería la respuesta.

- No ha habido acuerdo. Ahora, Stephanie Pride quiere quedarse con el TDI.

- Pero sí ella no sabe conducir. –Exclamó Sam, abriendo ligeramente la boca.

- Pero ha logrado molestar a Henry, y ahora él se niega a darle una copia de las llaves de la casa de Florida. –Mark suspiró cansado.- Alega que era la casa de su madre, aunque usaron el dinero de Stephanie para arreglarla.

Sam se llevó la mano a la sien y se masajeó suavemente. El divorcio de los Pride era algo que ya rozaba el absurdo.
Las voces de fuera le hicieron levantar la vista.

- ¡Cuidado, Kitty!

La niña se volvió, asintió rápidamente con la cabeza y siguió corriendo hacia los columpios.

- Mira, Mark, no puedo hablar en este momento.

Colgó sin esperar ninguna respuesta por parte de Mark. La niña se balanceaba en el columpio, dándose impulso con las piernas, que la colgaban del asiento de hierro. No debía de tener más de cinco años, tal vez seis. Junto a ella había otra niña, que posiblemente sería de su edad, por lo que Sam dio por hecho que la niña era algo pequeña para su edad. Ella levantó la cabeza y miró a un lado, donde había un banco de madera apenas visible desde donde Sam estaba. Un gran árbol se interponía. La niña agitó la mano antes de bajarse de un salto del columpio y salir corriendo en esa dirección.
Sam pudo ver que alguien la tomaba en brazos.

- ¡Adiós, Emily! –Gritó la niña. La otra, desde el columpio, respondió agitando la mano fuertemente.

- ¡Hasta mañana, Kitty!

El árbol volvió a taparle la vista, pero pronto tendría un plano libre de intromisiones, pensó acertadamente.
Cuando pudo ver sin problemas, Sam vio, desde más cerca, a la niña, que hablaba alegremente con el hombre que la llevaba en brazos. Hablaba sin parar mientras jugaba con el colgante que el hombre tenía alrededor del cuello. Anduvieron hasta un coche negro, y el hombre colocó a la niña en el asiento del copiloto para luego subirse él.

Sam les vio alejarse con la boca abierta y sin ser capaz de pestañear. ¿Qué se sentía? Primero sorpresa.
Luego enfado.
Por último, engaño.

Sacó el móvil del bolsillo y tecleó de memoria un número de teléfono. Al segundo tono se lo cogieron.

- ¿Sí?

- ¿Por qué no me lo dijiste? –Siseó Sam, con tono venenoso.

- Pensaba que tardarías más en averiguarlo. –Confesó Bobby desde el otro lado de la línea. Enseguida supo que había cometido un error, por lo que se apresuró a añadir- No sabía cómo decírtelo.

- Fácil, “Eh, Sam, adivina quién está en Endsville.

- Podría –admitió Bobby- , pero te habrías cabreado igualmente.

- ¿Quién es la niña? –Le increpó Sam. Las excusas daban lo mismo. Por ahora el mosqueo no se lo quitaba nadie.

- Es su…

- ¡No importa ahora! –Claro que importaba, pero no lo quería oír. No. Ni hablar.

Bobby lanzó un suspiro desde el otro lado, tras él, la línea quedo en un incómodo silencio. El viejo cazador quería decir algo, intuyó Sam, pero no sabía cómo hacerlo.

- Suéltalo, Bobby. –Le apremió, no de muy buenas formas.

- Creo… creo que no deberías acercarte a ellos, Sam. No es una buena i…

Una carcajada seca cortó a Bobby.

- Eso es imposible.

- ¿Por qué? –Quiso saber el mayor.

- Porque esa es la niña a la que se come el Come Sueños.

El silencio volvió a tomar la línea, pero ahora estaba marcado por algo que indicaba terror.

- Le llamaré ahora mismo…

- No. –Volvió a cortarle Sam.- No sé cuándo va a atacar. No es necesario ponerle nervioso. Yo me encargo.

- Sam, en serio, no es una buena ide…

- Yo. Me. Encargo. –Susurró Sam, remarcando cada palabra, después adoptó un tono más suave.- Te avisaré con lo que sepa. Dame su dirección.

Pese a no estar de acuerdo y a saber que era un Completo Y Absoluto Error, Bobby le dio las indicaciones para llegar a la casa. No fue complicado, ya que apenas estaba a diez minutos del parque. Aparcó a una distancia bastante prudencial, pero teniendo una buena panorámica de la casa. Sí el pueblo era él típico de la televisión, la casa no se quedaba atrás. Era una construcción de dos pisos de altura, pintada de blanco y con grandes ventanales. Tenía un jardín presidido por un gran árbol del que colgaba un columpio hecho con la rueda de un coche.

Sam suspiró y se frotó fuertemente los ojos. Todo esto era una mierda. Lo sabía, pero era algo a lo que había que hacer frente. Esa niña no podía morir. No.

Sacando valor de algún pozo oculto, Sam salió del coche y camino despacio (muy despacio) hasta llegar a la puerta. Cerró los ojos e hizo una profunda y larga inspiración.

- Sólo serán unos malos minutos –se dijo a sí mismo, dándose ánimos.

Timbró y esperó.

Pasos rápidos sonaron desde el otro lado de la puerta, y luego, un golpe seco antes del sonido que se produce al trastear infructuosamente con el picaporte antes de conseguir abrirlo.
Tras la puerta, dos ojos verdes y una cabeza castaña de largo pelo revuelto le miraron curiosamente. La niña frunció el seño y estrechó los ojos, estudiándole.

- ¡Eh! –Gritó indignada.- ¡No eres chino!

Todos los nervios y las malas sensaciones se fueron a tomar por saco ante las palabras de la niña.

- ¿Por… por qué iba a ser chino? –Preguntó confuso.

- Porque sólo los chinos traen comida china- le espetó la niña como sí fuera lo más obvio del mundo.

Iba a responder, pero la voz de un hombre sonó por detrás.

- ¿Quién es, Kit?

- Un impostor. –La niña volvió a mirarle antes de volver a hablar.- Un gigante impostor.

- ¿De qué habl…

La voz del hombre se congeló al llegar a la puerta. Sam sólo pudo mirarle extasiado. Ante él se encontraba Dean Winchester, vestido con unos desgastados vaqueros, una camiseta que pasó tiempos mejores y una sonrisa petrificada en su rostro.
Ambos se quedaron mirándose durante lo que parecían décadas.

- No es el del chino. –Dijo una voz infantil, rompiendo el hechizo ficticio.

Dean cambió la sonrisa petrificada por otra que era de verdad para dirigirse a la niña.

- Anda, Kitty, ves a acabar de poner la mesa.

La niña pasó sus ojos de un adulto a otro, hasta que suspiró y entró en la casa. Dean la siguió con la mirada hasta perderla de vista y luego se dirigió a él. Para Sam no había ni sonrisa de verdad ni sonrisa petrificada. Sólo una heladora y punzante mirada.

- ¿Qué demonios haces aquí? –Puede que suene a pregunta, pero Sam sabe que no lo es, es más un “lárgate de aquí ahora”. Pero él no se amedentrar. No puede.

- Necesito hablar contigo.

- No hay nada de qué hablar, Samuel. –El tono de Dean baja bruscamente cuando este se da cuenta de que ha empezado a gritar.- No hay nada.

Se giró para marcharse, dando un portazo, al más puro estilo de Reina del Drama. Pero la mano del castaño, tomándole del antebrazo, le detuvo.

- No lo entiendes, Dean –protestó Sam.- Dejame que te…

No fue el movimiento brusco que Dean hizo para desembarazarse del brazo del menor, ni tampoco su mirada llena de odio. Lo que en verdad le dolió fueron las palabras que el rubio le dedicó.

- Nada de dejarte. Estás fuera de mi vida y, ahora, no quiero dejarte entrar.

Las palabras se le clavaron como dagas en el pecho. Eran dagas envenenadas, de esas que no sólo dolían, sino que te abrasaban.
Por eso no pudo replicar nada a Dean.
Ni pudo impedir que le cerrara la puerta en las narices.



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