Hola!!!!
Pos lo prometido es deuda!
Comenze a escribir el capitulo extra y quedo extremadamente largo asi que decidi ponerlo en dos partes.....y aqui esta la primera! Espero que les guste! Espero sus comentarios y perdonen la tardanza, me estoy esmerando en escribir esto!!!!!
QUE LES GUSTE!! :D
CAPITULO EXTRA
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- Sammy!, Me voy al motel.- le dije a mi hermano con cansancio.
- Pero...porque?
- Quiero dormir un poco, estoy cansado.- le dije intentando sonar cansado cuando en realidad estaba hastiado de ese lugar.
- Seguro que no te quieres quedar un rato mas?
- Seguro, este último trabajo me dejo agotado...
- Agotado? Debes de estar bromeando?- dijo sin dar crédito a lo que escuchaba.
- No, enserio quiero descansar. Me tomare una ducha y luego a la cama.
- Ok, hasta al rato.- se despidió sabiendo a la perfección la razón de mi actitud.
Me levante de la mesa del pequeño restaurante y salí a la oscura noche de octubre. Camine solo y despacio, necesitaba tomar aire. Pensar, tratar de relajarme y lo más importante: olvidarme de Keis.
Habían pasado 8 meses desde que ella se había ido y no habíamos tenido ninguna noticia de ella. Camine unos cuantos minutos más cuando llegue a la esquina de la calle donde la oscura figura de una mujer me esperaba. Camine sin ponerle atención y al acercarme una guapa rubia se planto delante de mi.
-Hola guapo! Te ves solo, no te gustaría que te haga compañía?- me dijo con tono seductor. La mire a los ojos y no vi nada, nada que me incitara siquiera a saber su nombre.
-No gracias. Cuídate.- le dije sin interés y seguí caminando directo al motel.
“Era una mujer muy bonita” pensé “Pudiste haberla tenido sin problemas, Cuantas de esas he tenido antes?”
El solo recordar las numerosas veces que estuve con alguna mujer hizo que mi estomago se revolviera. Sentía asco, no de aquellas mujeres, sino de mi mismo. De repente me sentí sucio, mire mis manos con cuidado y aunque no tenia nada en ellas, sentía como si estuvieran cubiertas de porquería. No solo sentía eso en mis manos sino en todo mi cuerpo. Siempre pasaba eso cada vez que llegaba a pensar en la posibilidad de estar con una mujer, y siempre se sobreponía la imagen de Keis en mi mente.
“No podre soportarlo por mucho tiempo” pensé mientras me apresure al motel, tenia que bañarme, limpiarme y tratar de tranquilizar mi conciencia. Entre a la pequeña habitación y me fui directamente al baño. No tarde ni dos minutos en estar bajo el chorro de agua caliente de la regadera. Tome un jabón y comencé a tallar todo mi cuerpo, tenia que salir limpio de ahí. No pude evitar pensar en Keis, no se porque pero me fue inevitable. Quería verla otra vez y pensando en ella no me di cuenta de que estaba simplemente parado con el agua cayendo sobre mi nuca. Recordé su rostro pálido y sus ojos grises. “Deja de pensar en ella, no te esta trayendo nada bueno” pensé llevándome la mano a la cara y murmure su nombre en señal de adiós.
-Perdóname...- dijo su voz con suavidad.
Me sobresalte tanto al escucharla, que mis pies resbalaron sobre el piso de la regadera y caí de espalda. Por un momento pensé que estaba alucinando pero aquello sonó demasiado real, me levante con cuidado de no resbalar de nuevo y eché un vistazo fuera de la regadera, solo por si acaso. Me quede helado al verla. No lo había soñado. La había escuchado de verdad, Keis estaba ahí, sentada en el piso mirando al suelo con tristeza. Lucia espectacularmente sana pero derrotada y su tristeza era casi palpable. Me apresure a salir de la ducha pero en un segundo me regrese al darme cuenta que estaba desnudo. Tome una toalla, me la ceñí alrededor de la cintura y me senté delante de Keis, preocupado y confundido.
- Keis!... pero que?… sucedió algo?
- No lo puede soportar, era tanto silencio...
-De que hablas?
- Perdóname...es solo que no lo pude aguantar. Todo era tan silencioso sin ti. No podía escucharte. No podía escuchar tu corazón ni el sonido de tu respiración.
-Claro que no podías, te fuiste!
-Perdóname! Pensé que si me alejaba de ti podría deshacerme de todos estos sentimientos humanos pero la verdad es que estaba huyendo de ti.
-Porque?
-Por lo que me hacías sentir. Al principio fue fácil y creí que podría con eso pero comenzaste a pensar en mí. Tus sueños me cazaban de noche.
-Mis sueños? Pero como?- pregunte asombrado y un poco apenado de saber que ella había visto mis sueños con ella.
-Estamos unidos de una forma inquebrantable. Cuando no pude aguantarlo vine hasta aquí y espere a que dijeras mi nombre.
Ella se mantenía sin moverse un solo centímetro con la mirada fija en mí. No podía decir que era lo veía con exactitud porque era una mezcla tan basta de emociones. Estaba triste pero había un atisbo de esperanza, miedo, confusión y alegría en ella. No entendía que sucedía hasta que vi un brillo en sus grises ojos. Eran hermosos, tan bellos que me cautivaron. Era la primera vez que los veía de esa forma. Eran profundos y expresivos de una forma inexplicable. Poco a poco fui bajando MI mirada hasta sus labios, tan finos y delicados como sacados de una antigua estatua griega. ¿Porque no lo había visto antes? Era hermosa y en un instante mi mente voló, de sus ojos hasta todo su cuerpo. Comencé a desearla ahora más que nunca y no podía evitarlo. Quería poseerla y hacerla mía en ese instante pero aquellos místicos ojos grises capturaron mi atención otra vez despejando mi mente dándome cuenta de la lujuria dentro de mí. Eso era y no pude evitar sentirme enfermo.
“¿Cómo podía pensar en ella así en ese momento?” pensé. La sensación de suciedad se hizo mas intensa que antes y quise regresar a la ducha para limpiarme de nuevo como lo había intentado los últimos meses pero la mano de Keis se pozo sobre la mía. El cálido tacto de su piel me hizo sentir una corriente eléctrica por todo el cuerpo.
-Lo cambiaste todo y no puedo ignorarlo.- dijo con suavidad al momento que se acercaba a mi lentamente. Toco mi rostro con suavidad, me beso y mi reacción fue automática, la tome en mis brazos y la bese con pasión dejándome llevar por el deseo. Esto era lo que siempre había deseado, quería tenerla y ahora ella estaba ahí, besándome y cualquier cosa podría pasar. En ese instante me detuve.
- No puedo....no...No puedo hacerte esto. Eres un ángel, una virgen. Como podría hacerlo? No te dejaran regresar...- le dije sin mirarla directamente porque sabia perfectamente que si lo hacia mi débil esfuerzo se iría al traste.
- No puedo regresar. Dean, tener este cuerpo me impide regresar...
- Pero...eres tan pura...
- Dean, ya no soy una de ellos y jamás lo volveré a ser.
No tuvo que decir mas para que lo entendiera, la bese de nuevo y suavemente deslice mis manos hasta la parte mas baja de su espalda. Keis estaba de rodillas delante de mi y deje a mis manos recorrer su cuerpo con libertad pero llego a un punto en el que ella se puso rígida y se detuvo. Me tomo el rostro entre sus manos y su mirada era igual de seria que antes.
-No será a tu manera.- dijo decidida.
-QUE!? –exclame sorprendido.
-Esto no necesita ser así.
-Solo hay una forma de hacer esto.- dije un poco sorprendido por el tono con el que lo dije, lleno de reproche.
-La forma humana.- dijo ella fríamente.
-Pues soy humano!- explote al escucharla.
-No tiene que ser de la forma que conoces.
-Es la única forma que conozco.- le dije cansado de esa conversación sin sentido y quería continuar ya.
-Sera a mi manera.- dijo con seriedad pero yo no quería esperar. Había deseado tanto esto que no iba a dejar que lo arruinara con alguna petición medio tonta.
Sabia perfectamente que ella era sumamente fuerte y puse toda mi fuerza para ponerla donde quería pero me sorprendí al sentir que no opuso resistencia alguna. La acosté sobre el piso mojado del baño y me incline sobre ella. Keis me miro sin expresión y se quedo inmóvil debajo de mi. Vi sus labios perfectos y quise besarlos pero deje llevarme por el deseo que sentía. No quise detenerme en su boca y me fui mas abajo, hacia su pecho. Ella vestía su chamarra de cuero de siempre y la abrí rápidamente. Había un fuego dentro de mí que me quemaba y solo podía ser apagado por ella. Ni siquiera me moleste en quitarle la ropa completamente, levante su playera y tome sus pechos con mis manos. Espere alguna respuesta de su parte pero ella ni siquiera parpadeo lo que hizo que me diera un arranque aun más fuerte de deseo y lujuria. Comencé a besar su cuello y poco a poco baje hasta su pecho.
Sus pechos eran perfectos y suaves al tacto, no pude resistirlo y lleve mi boca hacia sus pezones. Pase mi lengua por ellos, los mordí y los succione pero ella se mantuvo sin moverse. Levante mi mirada hacia ella que mantenía su mirada fija en el techo, su respiración era totalmente suave y monótona. “Ella no es humana, tal vez necesita algo mas estimulante” pensé al verla y notar su blanca y suave piel haciéndola lucir como una perfecta estatua de mármol. Estaba decidido a sacarle alguna señal de satisfacción, podía hacerlo, lo había hecho cientos de veces a tantas mujeres que Keis no seria la excepción.
Seguí con sus pechos, al cabo que yo quería disfrutarlo también y una de mis manos bajo hasta su cadera. Tenia practica, el botón del pantalón no fue un desafío y lo desabotone con rapidez. Su piel era perfecta, baje mi boca por su abdomen perfectamente ejercitado y pasee mi lengua por aquella deliciosa piel mientras mis manos bajaban su pantalón. Comencé a acariciarla, mis manos la recorrieron por completo y besaba sus pechos con insistencia pero ella seguía sin inmutarse así que lleve mi mano entre sus piernas y con mis dedos comencé a masajear. Al principio no quise ser rudo pero al ver que eso no tenía ningún resultado, fui con más ánimo hasta que prácticamente introduje mis dedos en ella. Y el resultado fue el mismo: Nada.
Como era posible que no reaccionara? Tenía que haber alguna respuesta, para ese entonces, yo ya estaba totalmente excitado y podía sentir toda la energía en mi miembro que estaba mas duro que nunca. “Tendrás que penetrarla, tal vez es eso lo que ella quiere” pensé y cuando me disponía a hacerlo ella me tomo por los brazos y con suma facilidad me aparto de ella y me pego a la pared sin lastimarme.
-No será así.
Su rostro estaba totalmente pálido y serio, sin ninguna expresión y su voz era dura y autoritaria. Se levanto al momento en que volvía a ponerse la ropa y salió del baño dejándome en el suelo. No sabia que pensar, había estado apunto de hacer algo de lo que me iba arrepentir. Recordé lo que había hecho y me avergoncé. Durante meses había estado luchando contra mi propio deseo y después de todo quise descargarlo con ella. Me sentía aun más sucio que antes. Me levante y volvía a meterme en la regadera. Tarde bastante tiempo en quedar satisfecho y salí del baño. Keis estaba sentada en el suelo, su cabeza recargada hacia atrás y parecía estar durmiendo. Apenas eran las primeras horas de la madrugada y me pareció un buen plan dormir algunas horas, y más después de lo ocurrido con ella. Sin hacer el menor ruido me metí en la cama y me quede dormido al instante.
Cuando me desperté Keis no estaba en el motel, decidí salir a desayunar y buscar a Sam. Una vez en el restaurante le llame por celular y descubrí que se había topado con Keis y ella le había sugerido tomar un descanso. Por alguna razón no me sorprendió en lo absoluto pero me sentí extraño sin tener a Sam cerca. Desayune tranquilamente tratando de alejar los pensamientos de lo que había sucedido algunas horas antes. Regrese al motel y encontré a Keis sentada justo igual como estaba la noche anterior. Ella me miro, me sonrió con amabilidad como si nada hubiera sucedido y volvió a cerrar los ojos.
“Me tortura” pensé con culpabilidad y entre sin decir nada. Me acosté en la cama y prendí la televisión. No había nada interesante que ver, solo un juego de baseball de las ligas menores. Intente lucir interesado en el juego pero en realidad mantenía mi mirada sobre Keis que permanecía inmóvil con sus brazos alrededor de sus rodillas.
-Podrías apagarlo? El ruido me molesta.- dijo sin abrir los ojos.
-Claro.- dije de forma civilizada pero un poco preocupado porque el silencio haría la atmosfera sumamente incomoda y así fue como sucedió.
Keis se mantenía inmóvil y yo no sabia que hacer.
-Puedo preguntarte algo?- dije después de algunos minutos de silencio incomodo.
-Es acerca de lo que paso anoche.- me sorprendió que no era una pregunta si no una afirmación. Ella sabia perfectamente lo que estaba pensando. Me levante de la cama y me senté junto a ella.
-Discúlpame.- le dije con sinceridad.- Se que me deje llevar pero quiero tratar de entenderte.
Ella me miro sorprendida y después fijo su mirada hacia delante.
-Anoche.- continúe un poco apenado e inseguro.- yo...te...te acaricie y te bese pero fue como si no sintieras nada.
-Lo sentí.- respondió ella rápidamente.
-Pero cualquier persona reaccionaria de alguna forma.- agregue.
-Dean, soy diferente. Tengo sentimientos como cualquier ser humano y por esa razón no puedo expresarlos como uno.
-Como que no puedes? Porque? Es algún tipo de regla?
-Es complicado.-dijo con media sonrisa.
-Quiero saber y tal ves llegar a conocerte.- dije esperando que ella no pensara que fuera con mala intensión. Ella suspiro suavemente.
-Mis sentimientos son prácticamente más sensibles que los tuyos y por lo mismo tengo que ser capaz de controlarlos. Nuestras mentes son tan poderosas que no perdemos la cabeza tan fácil como un humano.
-Estas hablando de autocontrol?- dije tratando de comprender lo que ella quería decir.
-Por así decirlo.
-Es un poco estúpido.- respondí al imaginarme teniendo sexo con ella, sin que ella reaccione en lo absoluto.- De eso se trata el sexo, de perder la cabeza, dejarte llevar y disfrutarlo.
Cuando dije eso, Keis me miro fijamente de forma que no entendí, había algo diferente en su mirada, puso sus manos en mi pecho y se sentó sobre mis piernas, una ola de eléctrica me recorrió de pies a cabeza al sentir sus piernas alrededor mío. Sus ojos grises me cautivaron en un segundo y no dude en dejarme llevar por ellos. Para mi sorpresa, ella me beso y abrió mi camisa con desesperación. Cuando puso sus manos sobre mi pecho jadee al sentir el calor de su piel. Eso no me lo esperaba, ella comenzó a besar mi cuello y me acariciaba todo el torso con suavidad. No quise detenerla así que solamente cerré los ojos y deje que ella lo hiciera todo. Pronto me di cuenta que ella se estaba moviendo. Nuestra piel no se estaba tocando pero el sentir el vaivén de su cadera me estaba excitando. No pude evitar imaginarla desnuda sobre mi, con mi pene dentro de ella. La temperatura entre nosotros comenzó a subir, ahora sus manos recorrían mi espalda y me besaba con insistencia. La rodee con mis brazos mientras ella seguía moviéndose a veces suavemente y otras veces con fuerzas. Metí mis manos debajo de su blusa, acaricie sus curvas y me di cuenta del duro bulto dentro de mi pantalón. “Si ella tiene este efecto en mi con simples caricias, ya quiero saber como será estar dentro de ella”, pensé. Me disponía a quitarle la blusa cuando ella se detuvo y miro hacia mi abultado pantalón. No lo pude creer cuando ella puso su mano sobre el y comenzó a acariciar. Placer fue lo único que sentí, eché la cabeza hacia atrás, saco mi pene y comenzó a acariciarlo con paciencia. La sensación era sumamente placentera, sentir sus dedos ir y venir me estaba volando la cabeza y lo único que hice fue morderme el labio. Su otra mano recorría mis hombros y su lengua mi pecho. Mi respiración era rápida y mi corazón latía a mil por hora, me sentía más que bien, lo estaba disfrutando y su mano fue más rápida. Un fuego otra vez dentro de mí ardía tanto que no podía siquiera respirar. Conforme ella jalaba mi ya muy duro miembro, todo ese fuego se iba acumulando en la parte baja de mi abdomen y para hacerlo mas intenso, con su otra mano tomo mis testículos y comenzó a estrujarlos. No podía aguantarlo más, aquel fuego tenia que salir ahora. Susurre su nombre, ella paso su lengua por mis labios y apreté mis manos sobre su cadera y pude sentir que estaba viniendo. Todo iba a salir en cualquier momento y fue cuando ella comenzó a jalar mucho mas rápido y no lo pude detener. Solté un gemido al sentir todo el placer recorrer mi cuerpo y sentí como el semen salió de mi pene. Ella se mantenía jalando a conciencia y lo único que podía escuchar era mi voz expresando aquel delicioso placer.
De repente ella simplemente se detuvo y me miraba con cierta diversión.
-Anoche me hiciste lo mismo y lo sentí de la misma forma que tu lo hiciste pero a pesar de eso puedo estar atenta a otras cosas.-dijo con tranquilidad al momento que se volvía a sentar junto a mi.
Sentí como me ponía rojo de vergüenza, ella simplemente me mostro como se había sentido y la diferencia entre nosotros. Era un momento embarazoso, con cuidado acomode todo en su lugar y trate de lucir tranquilo aunque me fue casi imposible, ella había despertado mi deseo.
-Como?- le pregunte.
-Ya te lo dije, mis sentidos son mil veces más sensibles que los tuyos y me doy cuenta de cosas que tú ni siquiera te imaginas. Soy totalmente consiente de lo que ocurre a mi alrededor.
-Entonces…-dude un poco.- ustedes tienen un tipo de sexo aburrido. -concluí esperando que no tomara mi comentario a mal sin embargo ella me miro ofendida.
-Es diferente. Lo que ustedes vulgarmente llaman sexo es un simple acto de apareamiento en el que se dejan llevar por los instintos más carnales como los animales. Para nosotros es distinto, es un ritual en el que nos sumergimos por completo solamente guiados por la esencia verdadera de los sentimientos, que es el amor-dijo.
Keis suspiro intranquila de tener que explicarme pero pude notar su alivio al decírmelo.
-No lo puedes entender.
-Porque no?- pregunte.
-No puedes, incluso nuestros cuerpos no son como este.- dijo mirándose a si misma con tristeza.
-Como son?- pregunte interesado.
-No quieres saberlo.- dijo con un tono sarcástico en su voz.
-HEY! Si quiero saberlo! – le dije intentando convencerla.
-No puedes saberlo, Dean.- dijo ahora con seriedad.
-Porque no?
-Porque tu mente no puede concebir la idea de lo que somos.-dijo con cierta tristeza.
-Porque no lo intentas?- dije consiente del riesgo de lo que estaba pidiendo.
-Podría hacerlo pero no lo comprenderías.- cuando dijo esto, ella me miro con una intensidad que me dejo sin habla.-Se que quieres entender lo que soy y que quieres estar conmigo pero no será posible.
-Porque?
-Porque nunca lo has experimentado.- dijo sin apartar su mirada.
-Puedo esforzarme. -dije con seguridad aunque muy dentro de mi sabia que seria imposible y ella lo sabia también.- Puedo intentar experimentar lo que es estar contigo.- En un segundo pude ver la tristeza en su mirada y después ironía. Keis aparto su mirada y fijo sus ojos en un punto lejano de la habitación.
-Siendo humano….Jamás…
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me quede sin palabras.
estoy esperando el proximo con muuuuuuuuuuuuchas ganas.